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¿Por qué hay menos mujeres en asignaturas del sector STEM?

¿Por qué hay menos mujeres en asignaturas del sector STEM?

Cada vez son más las victorias femeninas en los campos STEM, pero las desigualdades de género siguen latentes en el mundo profesional y estudiantil. Las mujeres sufren una subrepresentación en este sector y la disparidad de género es algo que también está muy presente en las aulas. Realmente hay que entender que la falta de representación femenina en las clases STEM de alto nivel, es un problema que nace en la infancia y se va forjando poco a poco. Desde pequeñas las niñas reciben mensajes sutiles a través de los medios de comunicación que hacen cumplir la idea de que el campo STEM está reservado para los hombres. Puede ser algo tan simple como ver anuncios de juguetes que se enfocan solo en un género. Un estudio realizado por el Laboratorio Cognitivo de Desarrollo del Dr. Andrei Cimpian en 2017 revela que a la edad de seis años los niños y niñas ya han interiorizado el estereotipo de “genio=hombre”

Por otro lado, varios estudios demuestran que las niñas experimentan la necesidad de demostrar repetidamente ante otros sus habilidades intelectuales a lo largo de su escolarización, sobre todo si hay más chicos que chicas en la clase. Chaya Haugland, estudiante de informática, reitera esta información explicando que es “es una gran responsabilidad ser la única mujer en la sala, porque te encuentras representando a todo su género”. Numerosas mujeres describen el hecho de estar en un aula dominada por hombres como un entorno donde se encuentran luchando contra los estereotipos femeninos.  

De acuerdo con un estudio de 1984 de  las sociólogas Inés Alberdi Alonso e Isabel Alberdi, en España en 1962 existía una gran brecha de género respecto al número de mujeres jóvenes matriculadas en estudios superiores, mientras que 72.693 hombres cursaban estudios superiores, sólo 22.206 mujeres lo hacían. Durante los siguientes años se ha ido produciendo un aumento progresivo en el número de mujeres matriculadas en estos estudios.  

Aun así, aquellas carreras que tradicionalmente han sido consideradas como carreras de hombres, tales como la ingeniería o las matemáticas, siguen presentando un porcentaje muy bajo de mujeres matriculadas. La presencia femenina sigue destacando en carreras relacionadas con las ciencias sociales y jurídicas año tras año, manteniéndose entre el 50% y el 60% de las matrículas. Por otro lado, la ingeniería y la arquitectura presentan un porcentaje muy bajo, e incluso se aprecia una disminución de un 3,03% entre 2010 y el 2018, tal y como se muestra en el informe Análisis de la situación de la mujer en el sector STEM de la Universidad Politécnica de Cartagena.  

Por otra parte, también hay que analizar cuál es el futuro de aquellas mujeres que deciden cursar carreras STEM. Este mismo informe muestra que la ocupación que representa la mujer en el sector de las tecnologías no llega alcanzar el 30%, es decir, menos del 30% de la población activa en este sector son mujeres.   

Tener una cantidad desproporcionadamente baja de mujeres en puestos de STEM no solamente es injusto, sino peligroso para la sociedad. Es debido a la misoginia y el sesgo de género en la sociedad, que perdemos la colaboración de numerosas mujeres que podrían hacer contribuciones muy importantes para el desarrollo de la comprensión del universo, la resolución de problemas y el trabajo para mejorar la vida mejor para todos. Es poco comprensible que en nuestra sociedad actual tantas personas, indistintamente de su género, hagan uso de las tecnologías en su vida diaria y que a su misma vez tan pocas mujeres participen en la creación de estas. Esta situación supone un problema real, que quizá no es muy visible actualmente, pero que en un futuro se hará notar con fuerza. 

La pregunta del millón es, entonces ¿cómo podemos convertir el sector STEM en un ámbito más inclusivo para mujeres? Realmente hay un sinfín de formas de hacerlo, como por ejemplo trabajar desde las aulas involucrando a las niñas para que entre ellas puedan ver su potencial y no cohibirse participando en clase. Por otro lado es evidente que hay que luchar contra los estereotipos, es algo que en algunos sectores se está llevando a cabo actualmente, pero es una batalla que llevará tiempo. Hay que romper el tópico de que la persona que se dedica a la ciencia es un “hombre con bata blanca de laboratorio”. La ciencia, como las demás disciplinas STEM, buscan lograr un objetivo común y no deben entender de colores de la piel o géneros.   

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