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“Ahora la brecha de género no se acepta, se cuestiona y se lucha para que no exista”

Mar Porras. Sales Enablement Manager in Ricoh

Mar Porras se dedica al sector del Marketing y es la Sales Enablement Manager de Ricoh, compañía de tecnología líder en la digitalización del lugar de trabajo, en la que lleva más de 30 años trabajando. 

Durante los últimos cinco años, es una de las mentoras STEM de estudiantes de la Universidad Politécnica de Cataluña en el marco del programa M2m, dirigido a mujeres. También ha participado en jornadas relacionadas con el empoderamiento de las mujeres en el sector tecnológico, entre otras, “La próxima revolución digital: las mujeres TIC”, organizada por el CTecno y las “Women Tech Talent Sessions”, organizadas por Schneider y Valkiria.

Desde su cargo, trabaja para conseguir reducir la brecha de género e implementar políticas de igualdad eficientes.

En general hay pocas mujeres en altos cargos en las empresas españolas, ¿a qué crees que se debe? ¿Cómo se puede solucionar? 

A pesar de que el número de mujeres en puestos directivos ha ido aumentando y ahora se sitúa entre un 10% y un 30% respecto al total de altos cargos, todavía estamos lejos de alcanzar la paridad. La falta de mujeres en carreras STEM duplica el impacto de la brecha de género. Por una parte, todavía hoy es una realidad la falta de mujeres que acceden a posiciones directivas debido a estereotipos sociales y culturales en los que las mujeres no se consideran como potenciales candidatas a estas posiciones. Por otra parte, la falta de mujeres con estudios en el ámbito STEM refuerza el hecho de que no estemos en posiciones de poder, a pesar del liderazgo de los perfiles STEM en la sociedad actual. 

Por esa dualidad, es muy importante que actuemos en ambas direcciones. Dentro de las empresas, debemos romper las barreras a través de programas de empoderamiento de la mujer, mentoring y, hasta que surja de un modo natural, es necesario aplicar la discriminación positiva hacia las mujeres en los procesos de selección de estas posiciones. Desde el punto de vista de la educación, es clave el impacto no sólo en la etapa escolar, sino también en el acompañamiento en el proceso de entrada al mundo laboral. Es decir, por un lado, es necesaria la promoción de referentes mujeres en el entorno tecnológico, integrando programas en las escuelas que potencien el interés de las niñas por los estudios STEM; por otro lado, hemos de incidir en el ámbito familiar, ya que su opinión tiene un peso específico no sólo en la decisión de los estudios, sino también en el acompañamiento durante los mismos. 

Después de tu larga trayectoria en Ricoh, ¿qué cambios significativos has vivido en la empresa y en el sector? 

Durante mis 30 años en la empresa he vivido muchos cambios. Empecé en el área comercial. Por aquel entonces muchos clientes —la mayoría de los cuales eran hombres—, se quedaban impactados de que pudiera demostrarles el funcionamiento de una copiadora.  

En los últimos diez años, tanto el sector como la empresa han vivido su mayor evolución gracias al uso de las nuevas tecnologías, la implantación de la transformación digital a todos los niveles, la comunicación a través de las redes sociales y los dispositivos móviles, la comercialización a través del comercio electrónico y las nuevas formas de trabajar, basadas en los entornos colaborativos y la movilidad. Todo ello ha hecho posible una mejor conciliación familiar que favorece la reducción de la brecha de género. De hecho, el último estudio de Ricoh, fruto de una encuesta entre 3.000 trabajadores europeos, revela que tres de cada cuatro encuestados (74%) consideran que, a medida que la automatización de tareas gane terreno, los empleados tendrán un mayor equilibrio entre la vida laboral y personal. En el caso de España, esta cifra aumenta hasta el 80%. Esto es algo que nos favorece a todos y, especialmente, a las mujeres.  

¿Qué iniciativas o políticas de igualdad se llevan a cabo en Ricoh? ¿Qué aspectos mejorarías? 

El primer gran paso que ha dado Ricoh es el compromiso con el cumplimiento de “10 Objetivos de Desarrollo Sostenible” de las Naciones Unidas, entre los que se encuentra el de igualdad de género. Se trata de un compromiso con la sociedad y con los empleados, lo que supone una institucionalización de la situación y convierte el “proyecto de igualdad” en una realidad integrada en la empresa que se plasma en el Plan de Igualdad. A raíz de este compromiso, surgen iniciativas europeas y locales, como el programa “Aurora”, lanzado este año, para empoderar a mujeres en su transición a posiciones directivas. Todavía hay un largo camino por recorrer, pero estamos dando los primeros pasos. Debemos seguir promoviendo iniciativas de este tipo si la igualdad de género no se da por sí sola. 

En algunos sectores, conceptos como el techo de cristal o la brecha salarial son muy evidentes, ¿crees que en el ámbito de los negocios también es así?   

Sí, estas dos son grandes problemáticas del mundo profesional. Aunque las empresas empiezan a dar valor a la figura de la mujer y al impacto de su liderazgo en la organización, la brecha salarial todavía es de un 12,2%. Precisamente porque se trata de un factor social, esta situación se da en todos los entornos y se debe gestionar en todos ellos.  

¿Has vivido alguna situación en el ámbito laboral que crees que, de haber sido hombre, no se habría producido? 

Por supuesto. Precisamente por eso las mujeres de mi generación nos encontramos en foros donde compartimos la necesidad de hacer evolucionar la sociedad. Ahora la brecha de género no se acepta, se cuestiona y se lucha para que no exista. Sin ir más lejos hay un Objetivo de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas, el ODS 5, que lucha por la igualdad de género. 

“Las empresas empiezan a dar valor a la figura de la mujer y al impacto de su liderazgo en la organización”

¿Qué se puede hacer desde la educación para reducir la brecha de género en los estudios STEM y para acabar con los estereotipos? 

Tenemos que desarrollar iniciativas que estimulen a las niñas a decantarse por estudios STEM. Hay innumerables proyectos que ya se están llevando a las escuelas para realizar actividades que estimulen ese interés con un enfoque más humanístico. En esa aproximación a las escuelas hay que trabajar con referentes de estudios STEM que sean mujeres. Ya que no se nombran en los libros escolares ni en las clases, hay que contar con ellas de forma presencial. Por eso es importante que las empresas desarrollen iniciativas en las que mujeres que trabajan en el ámbito STEM vayan a los centros educativos y se posicionen como referentes para las niñas.  

Para acabar con los estereotipos, hay que impactar sobre la sociedad a través de las familias, no sólo en las escuelas. 

¿Qué obstáculos has tenido que superar para llegar donde estás en tu carrera? 

A nivel profesional, fue un hombre el que confió en mí para dar el primer paso a una posición de mayor responsabilidad. Mi gran reto ha sido superar mis dos maternidades con 14 años de diferencia, no por mi implicación profesional, sino por la expectativa de los demás, ya que se asociaba la maternidad con el desinterés por evolucionar en una carrera profesional, cuando en mi caso no era así. En este proceso ha habido muchos obstáculos que he tenido que superar y lo he hecho con automotivación y resiliencia. 

¿Cómo compaginas tu trabajo con la vida familiar? 

Hoy en día es más fácil porque la tecnología juega a nuestro favor. Hemos evolucionado y, en general, estamos adaptando nuevas formas de trabajar y comunicarnos sin necesidad de la presencia física, lo que ayuda a la conciliación.  

En una sesión de mujeres directivas, recuerdo un comentario sobre cómo las redes sociales nos han permitido a las mujeres hacer networking. Pero hay una cuestión que todas tenemos que tener en cuenta: tenemos que evolucionar nuestras propias situaciones familiares para que el posible desgaste personal no impida nuestro desarrollo. Es decir, es necesario que exista un paralelismo entre lo que pedimos a la sociedad y nuestra situación familiar. 

“Es importante que las empresas desarrollen iniciativas en las que mujeres que trabajan en el ámbito STEM vayan a los centros educativos y se posicionen como referentes para las niñas”

¿Qué consejo darías a las mujeres que se inician en el sector? 

Que no se cuestionen nunca su presencia en la posición que alcancen. No estamos aquí por casualidad, estamos porque nos corresponde estar. No hay nada que no podamos hacer. En un entorno tan cambiante como el nuestro, la actitud es la clave del éxito. Nuestra capacidad de adaptación a los cambios constantes e impredecibles y la inteligencia emocional son habilidades destacables en las mujeres que nos permiten avanzar en nuestras carreras profesionales. No nos exijamos más por ser mujeres, no estamos en deuda con nadie. Es la sociedad la que está en deuda con nosotras por tener la capacidad de cubrir durante muchos años las necesidades familiares manteniendo nuestras carreras profesionales. 

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