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“Para empoderar a las mujeres hace falta, primero, que las niñas tengan referentes femeninos poderosos y del sector STEM”

Eli Abad, Donatech emprendedora. Empresaria y consejera en Between Technology

Eli Abad nació en la población de Alella (Barcelona) el año 1969. En 1995, se licenció en Física por la Universidad de Barcelona; en 2001, en MBA y Administración de Empresas por EAE Business School; y en 2017 se especializó como Consejera de Administración, en un programa centrado en las mujeres y las juntas de dirección. En 2003 fundó ADICIONA, empresa de servicios informáticos de la que era la Directora General y Administradora. En 2015, ADICIONA se fusionó con SOLID Ingeniería, creando así BETWEEN Technology, empresa que cuenta con más de 500 empleados alrededor del mundo.

Eli siempre se ha interesado y preocupado por la falta de mujeres en el sector de las STEM, abogando por la igualdad y la paridad salarial entre hombres y mujeres. Recientemente ha resultado premiada con el galardón DonaTIC en la categoría “Emprenedora”, otorgado por el Departament de Polítiques Digitals i Administració Pública de la Generalitat de Catalunya, junto al Observatori Dona, Empresa i Economia de la Cambra de Comerç de Barcelona, cuyo objetivo es hacer aflorar el talento femenino en el ámbito tecnológico.

“Las mujeres tenemos más problemas para encontrar trabajo en estos campos por los prejuicios inconscientes que tenemos, incluidos quienes reclutan”

¿En qué momento empezaste a preocuparte por la falta de mujeres en las STEM?

Yo estudié Física y ya en la carrera éramos menos mujeres, pero es que, en ingeniería e informática, que estaban al lado, todavía eran menos. Luego, profesionalmente, me dediqué a la informática, y también veía que las mujeres éramos minoría, y eso no es bueno, porque muchos dan por hecho que las mujeres no se dedican a profesiones STEM porque no se les da bien, porque no están “hechas para esto”. Al crear mi empresa intenté aportar mi grano de arena para atraer talento femenino al sector y descubrí que necesitaba documentarme sobre las causas de la falta de mujeres en los estudios relacionados y las de la brecha salarial, para tomar medidas efectivas. Es complejo, y si no te informas, puedes reducirlo a que “a las mujeres no les interesa”, y esa no es la causa real.

¿Has vivido situaciones que, de haber sido hombre, no tendrías que haber vivido?

He vivido muchas situaciones injustas que no habría vivido si hubiera sido un hombre. Por ejemplo, ser la senior y responsable técnica de un proyecto, ir a ver al cliente junto con un compañero junior, y que el cliente le hiciera todas las preguntas a él, aunque respondiera yo a todas y mi compañero se pusiera coloradode incomodidad. También he sentido la necesidad, en alguna entrevista de trabajo, de aclarar que no tenía intención de tener hijos, o, en reuniones, me han interrumpido con mucha más frecuencia de lo que interrumpían a los hombres sin devolverme la palabra después; este hecho hay que aprender a gestionarlo, porque pasa. O tener que pedirle a un compañero que propusiera mis ideas, para que estas salieran adelante o se tuvieran en consideración, porque me había dado cuenta de que, en determinados foros, mi opinión no se valoraba positivamente. Estas son algunas de mis experiencias, y estoy segura de que me olvido unas cuantas.

Afirmas que, cuando los hombres solicitan o se presentan a un puesto de trabajo, lo hacen cumpliendo tan solo el 60% de los requisitos, mientras que las mujeres se presentan al puesto de trabajo cumpliendo un 90% de los requisitos. ¿Por qué crees entonces que las mujeres tienen más problemas para encontrar un trabajo en el campo científico y tecnológico?

Las mujeres tenemos más problemas para encontrar trabajo en estos campos por los prejuicios inconscientes que tenemos, incluidos quienes reclutan, y por la mayor seguridad en ellos mismos con que los hombres son educados, que siempre se autoevalúan mejor de lo que lo haría una mujer. Por eso, en BETWEEN formamos al equipo de reclutamiento en sesgos inconscientes (si los haces patentes se pueden llegar a evitar, si no, imposible) y no pedimos autoevaluaciones, sino pruebas técnicas y de nivel de idiomas.

¿Cuál dirías que es la base de la desigualdad entre hombres y mujeres en las STEM? Es decir, ¿dónde empieza el problema?

El problema empieza en la educación. Ya en la infancia, queremos complacer y conseguir la aprobación de los adultos, y los adultos, inconscientemente, condicionamos a niños y niñas de manera muy diferenciada y sexista. Basta con mirar la publicidad de los regalos de navidad, por ejemplo, para darse cuenta de esto.

Participas en el programa de mentoría M2mimpulsado por la Universitat Politècnica de Catalunya. ¿Cómo es la experiencia? ¿Qué miedos tienen las futuras informáticas/tecnólogas/científicas?

Es una experiencia muy enriquecedora, te conecta con la joven que fuiste, con los mismos miedos a equivocarse, con las mismas ganas de querer hacerlo todo y no llegar. Es muy interesante revisar qué camino hice para aprender a priorizar, a decir que no, a darme cuenta de que de los errores se aprende más que de los aciertos y que las “malas decisiones” son una oportunidad para crecer.

Las mentoradas aún no han aprendido que el futuro es muy largo y que hay que probar diferentes caminos hasta encontrar el que más te gusta y te motiva. Ahí radica nuestra función como mentoras.

No es fácil encontrar mujeres en las juntas directivas de grandes empresas; tú mejor que nadie lo sabes, ya que te especializaste en este aspecto. ¿Por qué sucede esto? ¿Una mujer al mando da miedo?

Hay pocas mujeres en la dirección porque los humanos solemos sentirnos más cómodos con nuestros “iguales”, y como la mayoría en los equipos de dirección son hombres, esta desproporción se perpetúa (por eso necesitamos cuotas). También porque para elegir una persona para un puesto directivo, tendemos a fijarnos en el potencial de un hombre, y en cambio, para elegir a una mujer tendemos a fijarnos en su historial de “éxitos”. Es decir, exigimos una demostrada experiencia en las mujeres y apostamos por lo que suponemos que podrán hacer los hombres, así ellos tienen más oportunidades. Esto también explica que haya más hombres mediocres en puestos directivos. El problema es que como lo hacemos inconscientemente, si alguien nos pregunta, negamos que lo hacemos, que tenemos sesgos de género; estamos convencidos de que nuestras decisiones han sido justas y basadas en criterios objetivos. Precisamente, el último libro que leí al respecto, titulado “Lean In”, de Sheryl Sandberg de Facebook, lo explica muy bien, y yo, desde mi experiencia, lo puedo corroborar.

Sobre si una mujer al mando da miedo, no, no es miedo, es “antipatía”. En el libro, Sandberg explica un estudio que demostraba que, con un perfil de éxito equivalente, un hombre resultaba simpático y atractivo, y una mujer provocaba antipatía y rechazo. Bueno, no pasa nada, no hace falta caer bien a todo el mundo 😊

18.03.2019, Barcelona Between Technologies. foto: Jordi Play

Según afirmaciones tuyas, hay un 60% de mujeres con títulos universitarios, pero, a la dirección general de las empresas, tan solo llega un 4’5%. ¿Qué pasa con todo el talento que se pierde por el camino?

Es horroroso, por ejemplo, respecto a la formación de postgrado, dirección de empresas y equivalentes, en las parejas hombre-mujer, se ve claramente que apuestan para que sea él quien curse estos estudios. Después, a la hora de promocionar a alguien a puestos directivos, nos encontramos con la problemática de los sesgos de género inconscientes, los cuales limitan mucho el acceso a las mujeres a estos puestos. Además, a dirección general no se suele promocionar desde Recursos Humanos, Laboral, Administración o Marketing, que es donde solemos encontrar a las pocas mujeres directivas que hay en las empresas. Necesitamos que las mujeres accedan a la dirección de las áreas de negocio (comerciales) y de producción de las empresas para que tengan más oportunidad de llegar a la dirección general.

Formas parte de proyectos como SheLeader, 50 a 50 y el de mentoría que hemos mencionado anteriormente, los cuales buscan empoderar a la mujer. ¿Qué es lo que realmente hace falta para empoderar a las mujeres?

Para empoderar a las mujeres hace falta, primero, que las niñas tengan referentes femeninos poderosos y del sector STEM, para que se puedan plantear opciones tan ambiciosas como los niños; esto lo están haciendo muy bien YoungITGirls, el programa Inspira STEM y otros. Segundo, se necesitan programas de mentoría, como el M2m, dirigido a chicas que están acabando o justo han acabado estudios superiores STEM, para acelerar su trayectoria profesional, despertando su ambición y apaciguando miedos. Y, finalmente, que nos formemos sobre los sesgos de género inconscientes: tanto las mujeres que los sufrimos y a la vez los ejercemos, como los hombres, y sobre todo las personas que tienen equipos a su cargo, ya que la posibilidad de promocionar los miembros de su equipo dependerá de ellos y ellas; sólo si se forman, podrán ser más objetivos.

¿Cómo definirías el hecho de ser “una mujer empoderada”?

Ser una mujer empoderada, en mi opinión, significa ser independiente económicamente y no tener que pedir permiso ni buscar la aprobación de los demás. Confiar en una misma y darse permiso para equivocarse.

No hace muchos días que has recibido un reconocimiento a tu tarea como mujer emprendedora con el galardón DonaTIC 2019. ¿Qué ha supuesto para ti?

Haber sido reconocida con el galardón DonaTIC 2019 supone un honor y, a la vez, una herramienta para visibilizar a las mujeres del sector TIC y empresarial, que es uno de los caminos para normalizar nuestra presencia en todos los ámbitos de la sociedad.

¿Cómo puede una mujer TIC convencer otras mujeres para emprender, más si cabe, dentro del mundo TIC, y con el doble reto que supone ser mujer empresaria en un sector todavía muy masculinizado como el de la tecnología?

Considero que las mujeres que hemos elegido este camino y hemos conseguido determinados hitos nos tenemos que sacudir la timidez y la modestia con que nos han educado, y lo tenemos que explicar para hacerlo posible en lo referente a niñas y chicas jóvenes. Hace unos años participé como poniente en varias ediciones del máster de emprendimiento que se hace en la UB. Siempre preguntaba al inicio de la charla “¿quién quiere probar a emprender en algún momento de su vida?”, y la mayoría de los que levantaban la mano eran hombres. Después de mi charla lo volvía a preguntar, y entonces se sumaban unas cuántas manos femeninas a la respuesta. Necesitaríamos que se hicieran más películas y series de TV con mujeres protagonistas en roles de estudiantes, profesionales y empresarias TIC.

Y para acabar… ¿cuál crees que será el futuro de las mujeres en las STEM?

Si como sociedad conseguimos aumentar la proporción de mujeres en las STEM hasta la igualdad de oportunidades, alcanzaremos una nueva normalidad, que reconocerá sin problemas las aportaciones de las mujeres en estas áreas, como concederle el Nobel de medicina a Rosalind Franklin, por ejemplo. Pasará, y estoy convencida de que disfrutaremos de innovaciones que mejorarán nuestra vida y la sostenibilidad del planeta, fruto de la diversidad, tanto de género como de otros tipos, dentro de los equipos de desarrollo. Estoy convencida de que el futuro de las mujeres STEM será mucho mejor, con más independencia y poder, que el de las mujeres NO STEM, porque el mundo es cada vez más tecnológico.

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